Las baterías semisólidas para drones utilizan electrodos/electrolitos en forma de gel o pasta para combinar la seguridad y la estabilidad térmica de los materiales sólidos con la densidad energética y la facilidad de fabricación de las celdas líquidas, lo que da como resultado baterías más ligeras y duraderas con menor riesgo de incendio, formatos flexibles, carga más rápida y mayor autonomía de vuelo.